I.-ACCIÓN Y PALABRA DE DIOS EN LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN

Tema 3

La Palabra de Dios en la historia

LA PALABRA DE DIOS EN LA HISTORIA

El pueblo de Israel y las primeras comunidades cristianas conocieron y experimentaron la presencia y el actuar de Dios en quien creían en el proceso histórico que vivieron y así lo podemos leer en los escritos que nos dejaron.

 

ESQUEMA:

 

1.-La Historia de la Salvación.

2.-Experiencia religiosa de Dios en el Antiguo Testamento (Pentateuco). 

2.1.-La experiencia religiosa del libro de los Patriarcas.

2.2.-La experiencia religiosa del libro del Éxodo.

2.3.-La experiencia religiosa del libro del Levítico.

2.4.-La experiencia religiosa del libro de los Números.

2.5.-La experiencia religiosa del libro del Deuteronomio. 

3.-Enseñanza teológica del Gen 1-11. 

3.1.-Creación del mundo de la nada.

3.2.-Origen del género humano.

4.-Los relatos de la Historia de los Patriarcas. 

4.1.-El contenido de la Historia de los Patriarcas.

4.2.-La composición de la Historia de los Patriarcas.

4.3.-La enseñanza en la Historia de los Patriarcas.

5.-La Alianza. 

6.-Origen, hipótesis críticas y fuentes en la composición del Pentateuco.

            6.1.-La historia Deuteronomista.

7.-Los Hechos de los Apóstoles.

 

DESARROLLO: 

1.-La Historia de la Salvación.

Sería imposible entender la Biblia en su conjunto, y la existencia y religión de Israel, sin valorar su íntima vinculación con la historia. En último término, el yavismo no es sino el resultado de una profunda reflexión y revisión que tuvo como objeto la historia de un pueblo: Israel. Conducidos por el Espíritu, indagaron en el pasado para encontrar el sentido último de los acontecimientos que estaban viviendo. Esto les llevó a descubrir un hilo conductor, un designio divino, que se iba realizando en el tiempo y en el mundo. No era difícil deducir que en el futuro también sería así. Los criterios desde los cuales se llevó a cabo este juicio teológico sobre la historia fueron la promesa patriarcal, con el doble contenido de la posesión de la tierra y de una numerosa descendencia, la promesa dinástico-mesiánica y la Ley. El resultado de esto fueron los libros históricos del Antiguo Testamento. Estos son Palabra de Dios escrita, revelación porque desvelan el sentido trascendente de los hechos narrados. La realidad, la historia, ha precedido -como ocurre con la palabra humana- a la comprensión.

Tocamos aquí el valor de la narración y su función en la transmisión de la fe. La historia redaccional del Antiguo Testamento, como más tarde la del Nuevo, nos enseña que Israel, en los momentos de crisis y desconcierto, es decir, cuando necesitaba comprenderse a sí mismo y el porqué de lo que estaba ocurriendo, repasaba su historia para descubrir la presencia permanente de Dios en ella y así alcanzar el sentido de su ahora, y para, desde este descubrimiento, proyectarse hacia un futuro de plenitud. Porque veía a Dios en su pasado, creía que estaba en su presente y esperaba que estaría en su futuro. Este proceso se realizaba cuando narraba su historia, cuando contaba los hechos que configuraron su pasado histórico. Gracias al relato, a la narración, el que escucha y el que habla quedan implicados en la historia que se narra y pueden descubrir que su, propia experiencia, su historia personal o colectiva, es parte de un proceso que se inició en el pasado y que encontrará su plenitud en el futuro. Dios habla hoy como habló ayer y como lo hará mañana. Se escucha al mismo Dios porque se es beneficiario del mismo designio salvífica. El relato pone de relieve qué acciones están cargadas de significado para el creyente. Escuchar el relato salvífico es situarse en la fuente de la fe del otro y aceptar la posibilidad de que sea fuente de la propia historia de salvación.

 

2.-Experiencia religiosa de Dios en el Antiguo Testamento (Pentateuco).

 

2.1.-La experiencia religiosa del libro de los Patriarcas.

a. Textos

1. Gn 12, 1-6  Vocación de Abraham

2. Gn 17, 1-8  Alianza de Dios

3. Ex 3, 1-6    Dios de los Padres

4. Ex 6, 1-4    Dios conductor

 

En el Génesis:

 

a) Prehistoria de la salvación: Creación e historia de la humanidad hasta Abraham, (1-11). Comienza con la expresión "En el principio..." para dar respuesta al interrogante sobre el origen del mundo y de la humanidad, para ellos se recogen las tradiciones que hablan de los comienzos: Creación del mundo y del hombre, existencia del mal, el origen de los pueblos, y, especialmente, de cuanto se refiere al origen de Israel. La redacción actual está dividida en secciones: Orígenes de la humanidad, los patriarcas antediluvianos, Noé y el diluvio, la repoblación de la tierra, la genealogía de Abraham.

b) Historia de los Patriarcas, (12-36). Abarca la historia de los padres del pueblo, hay una continuidad con la narración anterior. Encontramos a Abraham, a su hijo Isaac, y posteriormente a Jacob. Los doce hijos de Jacob son los antepasados de las doce tribus de Israel.

c) Historia de José, (37-50). Es uno de los hijos menores de Jacob, fue vendido por sus hermanos a unos mercaderes  que se dirigían a Egipto; después de diversos acontecimientos, su fama llega al Faraón y, agradecido por haberle interpretado un sueño y por su sabiduría, lo pone al frente de la administración de los bienes de su casa y del país. Más tarde debido a la escasez de alimentos en Canaán, y ciertos sucesos,  invita a su padre Jacob y a los suyos a participar de su prosperidad. El libro del Génesis concluye dejando a los israelitas en Egipto.

 

b. Datos históricos

Dos datos históricos: Una primera época, el pueblo es nómada, no hay culto estático; adoran al Dios de la cabeza de clan (Abraham, Isaac y Jacob), la experiencia de Dios está ligada a las personas y a la promesa (no está ligada a lugares y camina continuamente siempre hacia la novedad). Una segunda época; contacto con pueblos extranjeros, el sedentarismo, los santuarios y los dioses; comienza una simbiosis.

c. Significación religiosa

El contacto con las religiones sedentarias no transforma la fe en el Dios trascendente, histórico y de la promesa del pueblo nómada. Se puede decir que el Dios de los patriarcas es una Dios que guía a su pueblo, lo protege, se relaciona con el jefe de la tribu en una alianza que incluye una Promesa.

Los nombres atribuidos a Dios en los Patriarcas son: Shaddai: Omnipotente, El-elyon: Altísimo, El-Olam: Eterno, El-Roi: Dios de visión.

 

                 2.2.-La experiencia religiosa del libro del Éxodo.

a. Textos

1. Éxodo 3     Vocación y misión de Moisés

2. Éxodo 15   La acción de gracias por el paso del Mar Rojo

3. Éxodo 19   La Alianza del Sinaí

 

En el Éxodo:

Salida de los israelitas de Egipto. Comienza con la frase "Estos son los nombres...". Se centra en la figura de Moisés, como mediador que Yahvé llamó para liberar a su pueblo de la esclavitud. En este libro se integran tradiciones que podemos dividirlas en dos partes:

1.-Esclavitud de Egipto, liberación y camino por el desierto hasta Sinaí.

2.-Alianza del Sinaí. Gran bloque de legislación: el Decálogo, el Código de la alianza y prescripciones  rituales. (19-40).

b. Rasgos del Dios del Éxodo

Las narraciones del libro del Éxodo pretende crear unos escenarios que muestren el paso de Dios, un Dios que ama y libera. El camino elegido por Dios para revelarse se basa en los hechos y las palabras. El pueblo de los hechos hará memorial. Si queremos interpretar el Éxodo debemos hacerlo desde una triple interpretación:

1. Promesa liberadora.

2. Cumplimiento de la promesa.

3. Reconocimiento: supone volver sobre el cumplimiento y la promesa.

1.-Nueva relación entre Dios y el pueblo: Jehová es el Dios de Israel. Israel es el pueblo de Yahvé. Esta nueva relación es fruto de la experiencia de liberación de Egipto (Dios se compite y da identidad a su pueblo), y de la experiencia del Sinaí (Dios da las condiciones de la Alianza). Las consecuencias son: exclusividad de Dios por su pueblo, y su carácter histórico.

2.-Jehová: el que está y estará siempre con su pueblo: Experiencia de Dios como presencia activa, y accesible a través de la historia.

3.-Dios liberador. La promesa hecha por Dios de libertad es llevada a la práctica en la salida de Egipto. El pueblo hace una lectura creyente, y reconoce la presencia de Dios en la historia actuando en favor de los pobres es decir ellos.

El nombre de Dios "yo soy" es signo de una presencia en medio del pueblo. Yahvé es un nombre programático, es un enigma insondable y es un ser infinito. La dimensión de la revelación de Dios tiene dos dimensiones: mística y ético-jurídica.

a) La dimensión mística se basa en una experiencia de un Dios como un tú, que se comunica gratuitamente. Esta experiencia de Dios conduce al seguimiento. El Éxodo nos permite ver esta experiencia de comunión entre Moisés y su Dios. Esta comunión es fuente de vida y de interrelación. Como consecuencia el pueblo de Israel atribuye a Dios, los siguientes atributos:

1 - Misericordioso

2 - Con capacidad de escuchar

3 - Paciente

4 - Rico en el amor y fiel

La dimensión ético-jurídica otorga al pueblo el constitutivo de como Pueblo de Dios. Aquella realidad que no era pueblo ahora es el Pueblo de Dios.

c. La ira de Dios

El Dios del Éxodo es un Dios guerrero, que actúa con ira y celos, con solidaridad y liberando su pueblo (Ex. 15). Pero hay que decir que es lento en la ira. La ira de Dios es el reverso del amor, es el amor rechazado. Es como una actitud pedagógica de cara a la conversión del pueblo.

La ira es un dato revelado. Y el fruto de ella es el castigo, ¿Cómo entender esto? Una posible respuesta es comparar la ira con los celos y el amor. Si los celos es un amor exclusivo y posesivo hacia la persona amada, se puede decir que la ira es el mismo amor en tanto que no ha sido correspondido. Este aspecto muestra a Dios como persona. Si Dios es celoso y airado quiere decir que es personal y con voluntad de querer ser el único Dios.

 

Resumen:

- La ira de Dios es pedagógica: Dios actúa luchando en favor de la liberación de su pueblo.

- La ira de Dios es celos y amor.

- La ira de Dios es causa por un amor no correspondido.

- Dios se manifiesta como ser personal.

d. La misericordia de Dios.

Pero la experiencia que se tiene de Dios no termina con la ira sino que también tiene un vertiente místico y misericordioso (Ex. 33 y 34). Estos capítulos muestran: la voluntad de intimidad y diálogo que Dios quiere. El carácter fundamentalmente trascendente de la relación con Dios «Podrás ver mi espalda, pero mi rostro no lo verás». La bondad desmesurada de Dios y la acción misericordiosa continuada hacia los hombres.

Dios comunica su plenitud como Amor y se deja afectar por el clamor de los pobres. De Dios podemos decir que es rico en el amor, rico con "hesed", el cual es la raíz de la misericordia. Dios es el amor en plenitud.

Resumen:

- Dios se conmueve por su pueblo (aunque traidor, Ex. 33 y 34)

- Dios dialoga con Moisés y se comparte de su pueblo.

- Dios escucha el clamor de los pobres y comunica la plenitud del hombre, es el amor.

 

                 2.3.-La experiencia religiosa del libro del Levítico.

a. Textos

Leyes levíticas relativas a la santidad y al culto (1-27).

Especifica el modo de realizar el culto a Yahvé, la institución del sacerdocio, las prescripciones legales, normas sobre la celebración del día del Señor. En este aparece la Ley de la Santidad que contiene dos secciones, una relativa a la vida social,  y otra a la celebración de las fiestas del año sabático y del año jubilar. 

 

                2.4.-La experiencia religiosa del libro de los Números.

a. Textos

Censos y listas de las personas que salieron de Egipto y anduvieron por el desierto. Se narra la marcha del pueblo por el desierto durante cuarenta años para ser purificada aquella generación pecadora. Se pueden distinguir dos bloques:

a) Preparativos para la partida del Sinaí y algunas leyes, (1-10).

b) Etapas por el desierto desde el Sinaí hasta Moab, con una larga estancia intermedia en Cadés, y nuevas leyes sobre sacrificios y sacerdotes. (11-36).

También encontramos relatos de conflictos con los pueblos circundantes. Su intencionalidad profunda es mostrar la tensión entre castigo y salvación.

            2.5.-La experiencia religiosa del libro del Deuteronomio.

a. Textos

Segunda ley dada por Moisés antes de entrar en la tierra prometida. Comienza "Estas son las palabras...", y se introducen los grandes discursos de Moisés, en los que vienen claramente interpretada la historia de Israel como historia de Salvación. Podemos notar:

a) Tres amplios discursos de Moisés en Moab recordando las etapas del desierto y los mandamientos. (1 -34)

b) Ultimas disposiciones y muerte de Moisés. Queda Josué al frente del pueblo de los israelitas junto a los 70 ancianos. Están a las puertas de la tierra prometida (31 -34).

3.-Enseñanza teológica del Gen 1-11.

 

La historia de los orígenes, colocada por los autores sagrados al principio del Génesis, expresa con lenguaje solemne los misterios del comienzo: la creación, la caída y la promesa de salvación.

            3.1.-Creación del mundo de la nada.

El misterio de la creación del mundo por Dios de la nada, ocupa un lugar central en todos lo Credos y Símbolos de fe de la Iglesia; además, el acto creativo abarca a todos los seres, tanto espirituales como materiales, porque todo cuanto existe se debe al Dios Creador.

Distinción entre Dios y el mundo: El Génesis distribuye en seis días la creación; en los tres primeros Dios preparó la tierra para ser habitada, y en los tres días siguientes fue desplegando su Providencia para hacerla digna morada del hombre. En esta podemos distinguir lo siguiente:

a) Trascendencia y Omnipotencia divina. Dios hablando y creando se nos muestra como Señor de todas las cosas.

b) Bondad de lo creado: La expresión que se repite en cada una de las acciones de Dios al crear "y vio que era bueno", declara la bondad de las criaturas por el amor y sabiduría depositadas en ellas.

            3.2.-Origen del género humano.

El ser humano, hombre y mujer, es la cumbre de la creación pues está hecho a imagen de Dios, une en su propia naturaleza el mundo material y el espiritual.

Estado de justicia original. El primer hombre fue creado en la amistad con su Creador y en armonía consigo y con la creación en torno a él. El hombre y la mujer son creados con una perfecta igualdad, y tienen una dignidad que nunca se pierde y que la han recibido inmediatamente de Dios su Creador.

El pecado original, nace por la desobediencia, el hombre y la mujer son expulsados del jardín en el que habían sido colocados, pierden el don de la inmortalidad y de la felicidad, su estado original de armonía y dominio de sí; se quiebra la relación del hombre con Dios, con el mismo y con los demás hombres y con la creación.

Protoevangelio: Dios no abandonó al hombre tras su caída, le anunció de modo misterioso la victoria sobre el mal, y la venida de un descendiente de la mujer. Esa salvación anunciada ya desde el principio, se va realizando en una serie de etapas, las primeras de las cuales forman parte de la historia de los orígenes, en concreto, la Alianza con Noé después del diluvio.

 

4.-Los relatos de la Historia de los Patriarcas.

 

Las narraciones que constituyen la historia de los patriarcas se pueden situar en el contexto geográfico del Medio Oriente, en el arco formado por Mesopotamia, Palestina y Egipto. La época va desde el siglo XVIII a. C., cuando pudo tener lugar la llegada de Abraham a Canaán, en adelante.

Su significado religioso es que los Patriarcas son los padres del pueblo, a ellos hizo Dios las promesas y con ellos selló alianzas.

            4.1.-El contenido de la Historia de los Patriarcas.

Mediante la repetición de la misma frase que en la historia anterior, "estas son las generaciones", se introducen las sucesivas etapas que interesa el autor.

La Historia de Abraham. Abarca la historia de los padres del pueblo, hay una continuidad con la narración anterior.

En primer lugar encontramos a Abraham, a quien Dios le llama, le promete una tierra y una enorme descendencia, lo constituye padre de su pueblo Abraham.

En segundo lugar, Isaac y Jacob. Se inicia con la historia de Esaú y Jacob, hijos de Isaac. El libro del Génesis se centra desde ahora en figura de Jacob en el que narra diversos acontecimientos, entre ellos, el cambio de su nombre por el de Israel. Los doce hijos de Jacob son los antepasados de las doce tribus de Israel. Isaac es una figura de poco relieve entre Abraham y Jacob. En Gen 37,2 la misma fórmula cierra esta historia y marca el comienzo de la historia de Israel en Egipto que se inicia con la narración de la historia de José.

            4.2.-La composición de la Historia de los Patriarcas.

Estos relatos se recogen en tradiciones cuyos elementos más antiguos se podrían remontar al segundo milenio a. C. Desde muchos años antes de que se comenzaran a poner por escrito los textos de la Biblia, los israelitas contaban de padres a hijos relatos acerca de los patriarcas, se trata de historias de clanes o tribus que narraban sus orígenes o sus avatares, o que exaltaban a sus antepasados. Este tipo de relatos que responden a tradiciones orales de carácter épico o poético constituyen un género literario peculiar al que se denomina "sagas". Posteriormente, cada una de esas tradiciones, procedentes de tribus y santuarios diversos, serían puestas por escrito y reelaboradas para que iluminaran la fe de Israel en épocas posteriores.

Otros pasajes de la historia patriarcal reflejan haber sido originariamente relatos de carácter cultual, es decir, muestran un contenido que estaba relacionado con santuarios de Canaán, como Betel, Mambré o Siquén.  En esos relatos se daba explicación del carácter sagrado de un determinado lugar, cuya historia se vinculaba con algún patriarca o con algún nombre o manifestación de la divinidad. Con la integración de todos estos elementos se irían configurando colecciones de relatos en forma de ciclos en torno a personajes y lugares. Las historias de Abrahám y de Jacob llegaron a unirse, poniéndose como eslabón entre ambas la historia de Isaac.

            4.3.-La enseñanza en la Historia de los Patriarcas.

La idea central de la "Historia de los Patriarcas" es la elección de Israel por parte de Dios. La promesa hecha a Abraham de que sería padre de una numerosa muchedumbre que recibiría en posesión la tierra de Canaán, como fruto de la fe, inaugura la economía de la salvación.

La correspondencia de los Patriarcas a la elección divina de que fueron objeto constituye un admirable paradigma de trato confiado y amistoso con su Señor, y de respuesta con hechos a las palabras de Dios.

En el Nuevo Testamento se comprende que la promesa que Dios hizo a Abraham se refería en último término a Jesucristo. Jesús es la verdadera "descendencia" de Abraham, y los que tienen fe en Cristo son, en definitiva, los hijos de Abraham, cumpliéndose de este modo el anuncio de que en Abraham serían bendecidas todas las naciones de la tierra.

La Epístola a los Hebreos elogia la fe de los personajes que desfilan por la historia patriarcal, y particularmente la de Abraham; en ellos se realiza la definición de fe propuesta poco antes en la misma carta: "La fe es garantía de lo que se espera, la prueba de las realidades que no se ven".

 

5.-La Alianza

 

El centro del Pentateuco lo constituye la Alianza de Dios con su pueblo. Esta Alianza  lleva consigo la Ley, que viene  a ser el conjunto de estipulaciones que el pueblo, por su parte, ha de cumplir para mantener su pacto con Dios.

Es en el libro del Éxodo donde encontramos la presentación de tal pacto (el pueblo de Dios en el Sinaí Ex. 19-20). Al llegar al monte, hay una preparación para la manifestación divina, Dios se manifiesta y hace entrega del Decálogo en unas tablas a Moisés. La manifestación grandiosa de Dios en el monte Sinaí y la conclusión solemne del pacto con Dios, forman la carta de constitución de un pueblo que ha sido elegido para llevar la salvación a todos los demás pueblos. La ratificación solemne del pacto tuvo lugar con un sacrificio, en que se representaban a las doce tribus de Israel por medio de las doce piedras que formaban el altar, Ex 24,1-8 "esta es la sangre de la Alianza que hace con vosotros Yahveh sobre todos estos preceptos". Después del Sinaí el sábado quedó como señal entre Dios y los hombres.

Pero esta Alianza viene a culminar una historia de alianzas que comienza propiamente con Noé y continúa con Abraham y los patriarcas hasta Moisés. Israel con razón se considerará a sí mismo como el pueblo de la Alianza.

1. Compromiso de Dios. “Seréis un reino de sacerdotes una nación santa”;

2. Obligación de Israel. “Observareis fielmente los preceptos divinos”;

3. Ratificación o sello de la alianza: sacrificio;

4. El sábado: señal de la Alianza;

5. El Decálogo: esencia de la Antigua Ley. Así lo manifiesta Dios, pues, después de hablar mucho a Moisés, le da únicamente por escrito las “Tablas de la Alianza”.

 

6.-Origen, hipótesis críticas sobre tradiciones y fuentes en la composición   del Pentateuco.

 

En los textos proféticos anteriores al destierro se habla de la ley del Señor (Am), sin especificar si es oral o escrita; y  en los posteriores al destierro se denomina a esa ley con el nombre de Ley de Moisés (Neh). Además en Ex. 34, 28 se dice que Moisés, por mandato de Dios, escribió en unas tablas de piedra las palabras de la Alianza. Con este nombre pasa a las tradiciones judías y cristianas primitivas. Esta afirmación se refleja también en el NT. A partir de ahí la autoría mosaica del Pentateuco vino a ser afirmada comúnmente en la tradición judía y cristiana.

Sin embargo, los estudiosos de la Biblia, percibieron ya desde antiguo que el Pentateuco recibió su forma actual después de la vuelta del destierro de Babilonia (s. VI-V), San Jerónimo explicaba que la narración de la muerte de Moisés y algunas expresiones hasta el día de hoy, se debían a Esdrás. El rabino Abraham Ibn Ezra (1092-1167) afirmó, que Moisés no pudo ser el autor del pentateuco. Es a partir  del s. XVII cuando el estudio de las fuentes del Pentateuco se ha realizado de una manera sistemática. Dentro de esta consideramos:

Hipótesis de Wellhausen (1833)

Sintetiza la hipótesis documentaria según la cual el Pentateuco es la fusión de cuatro documentos posteriores a Moisés:

a) Yahvista (J), compuesto en s. X-IX a. C. en el Sur, con un carácter narrativo.

b) Elohísta (E), s. VIII a. C. redactado en Israel; con la caída del Reino del Norte fue trasladado a Jerusalén y fusionado con el Yahvista.

c) Deuteronomista (D), s. VI a. C. empleado en la reforma religiosa de Josías, se añadió a los anteriores.

d) Sacerdotal (P), después del destierro s. VI-V a. C. obra de los sacerdotes en el templo. Se unió a los anteriores durante la reforma de Esdrás y Nehemías (450), sirviendo de marco y armazón a la recopilación de los documentos anteriores. Hacia el año 400 a. C. un redactor habría compuesto el Génesis, Éxodo, Levítico y Números tomando como base la fuente P, interpolando J y E que previamente se habrían fusionado. El documento D daría lugar al Deuteronomio y Josué. Esta hipótesis tiene tres puntos débiles:

a) El prejuicio anti-sobrenatural.

b) El insuficiente conocimiento del Antiguo Oriente.

c) El insuficiente conocimiento de los géneros literarios.

 

Exégesis católica ante el problema crítico

Ante esta situación, y viendo que se atacaba a la canonicidad de los libros del AT. la Pontificia Comisión Bíblica en 1906 promulgó un documento sobre la autenticidad mosaica del Pentateuco: Salvaguarda la figura de Moisés y la veracidad histórica de los hechos que constituyen la base de la Biblia de la Historia de la Salvación.

En 1909 otro documento sobre el carácter histórico de los tres primeros capítulos del génesis. En 1943  La Encíclica Divino Afflante Spiritu, y en 1948 la carta de la Pontificia Comisión Bíblica al Cardenal Suhard buscan integrar las verdaderas aportaciones de la crítica en una interpretación católica de la Biblia.

Van Seters: considera que la sacerdotal (P) no es una fuente independiente, sino que simplemente completa una tradición más antigua. La llamada redacción yahvista  (Y) no se lleva acabo hasta el tiempo del destierro, y la primera redacción de una historia continuada es deuteronomista que abarca desde el Deuteronomio a 2 Reyes. Por tanto, no cabe pensar una fuente antigua (la yahvista) que incluyera un relato continuado desde Abraham hasta la posesión de la tierra, sino que un autor postexílico ordenó los datos sueltos que desde antiguo se habían transmitido.

E. Blum: En su opinión, no existen fuentes paralelas e independientes, ni tampoco grandes unidades (seis unidades, decía R. Rendtorff; ej. la historia de los orígenes), sino dos composiciones tardías en las que se recogen, debidamente elaboradas, tradiciones más antiguas. A dichas composiciones las llama KD (tendencia deuteronomista, comienza con la historia de Abraham y se extiende hasta final del Deuteronomio), compuesta por la primera generación de los postexílicos. La otra composición es la KP (tendencia sacerdotal, gira en torno al tema de la comunidad), compuesta en la época Persa. El Pentateuco sería el resultado de las tendencias KD y la KP.

 

            6.1.-La historia Deuteronomista

El Pentateuco termina con el libro del Deuteronomio, el cual termina con la narración de la muerte de Moisés a las puertas de la Tierra Prometida.

El libro de Josué narra la conquista de esa tierra. Los libro de Jueces, 1 y 2 Samuel, y 1 y 2 Reyes, refieren el cuidado de Dios por su pueblo en Canaán.

Los estudiosos observan características comunes entre los libros mencionados y el Código Deuteronómico contenido en el libro del Deuteronomio. Por ello, se ha planteado que todos sean el resultado de una misma labor teológica, histórica y literaria. Se trata de una gran teología de la historia denominada tradición o escuela deuteronomista.

Desde el siglo XIX hasta Martin Noth, había dos hipótesis acerca de la formación de estos libros:

     1. Eissfeldt, Hölscher: En estos libros habría continuaciones de algunas fuentes del Pentateuco (Yahvista y Elohísta).

     2. Se trataría de obras independientes, reunidas y retocadas por autores deuteronomistas en la época de Josías.

La hipótesis de Martin Noth sobre la Historia Deuteronomista

Noth (1942) a diferencia de hipótesis anteriores, propone que los libros que van desde el Deuteronomio hasta el Libro segundo de los Reyes son obra de un único autor; abarcan la historia del pueblo desde la entrada en la tierra prometida hasta el destierro; y se habrían redactado en Mispá hacia el 550 a. C.

El autor de esta obra habría realizado una profunda tarea de selección y estructuración de contenidos, siguiendo un plan unitario preestablecido, a partir de los materiales previos siguientes:

     1. Una primera edición del Deuteronomio (cap. 5-28)

     2. Tradiciones sobre la conquista y reparto de la tierra

     3. Historias heroicas sobre los “jueces”

     4. Tres ciclos narrativos, sobre Samuel, Saúl y David

     5. Ciclos proféticos de Elías, Eliseo e Isaías

     6. Fuentes oficiales de los reinos

Como elementos literarios para configurar la obra se señalan los siguientes:

     1. Presencia de profetas en momentos decisivos de la historia

     2. Asociación de personajes a momentos críticos (Moisés-Ley; Josué-Conquista; David-Monarquía; Salomón-Templo; etc.)

     3. Narración con el esquema promesa-cumplimiento

     4. Recurso a discursos de los personajes o a reflexiones del autor para dar sentido a lo narrado

Hay una finalidad teológica en la obra: iluminar la situación de los destinatarios inmediatos. Ante las dificultades de la deportación, se recuerda que la promesa de la tierra no había sido absoluta, sino condicionada a los términos de la Alianza: fidelidad significa permanencia en la tierra; e infidelidad, expulsión (cfr. Dt 30, 15-20).

Como prólogo a esa gran obra que iniciaba con el núcleo del actual Deuteronomio, se habría compuesto otra gran obra sobre la base de cinco grandes tradiciones -unidas a tradiciones menores y otros escritos-: el Tetrateuco.

En la actualidad se mantienen muchas de las intuiciones de Noth, y se hacen algunos matices. En efecto, para Noth la finalidad de la obra es mostrar el justo juicio de Dios como explicación del desastre. Otros autores muestran que el relato contiene elementos de edificación e instrucción (Janssen); que el esquema vaticinio-castigo funciona sólo para los reyes del norte, además de la importancia del término “shub” (convertirse) en pasajes clave (Von Rad); que la intención del historiador parece más una llamada a la conversión (Wolf).

Esas diferencias de visión, positiva o negativa, hacen pensar en más de una redacción, a cargo de un grupo o escuela. Los investigadores de ámbito alemán (escuela de Göttingen, Smend) hablan de tres redacciones, todas ellas exílicas; en ámbito anglosajón (escuela americana, Cross) se defienden dos, una antes y una después del destierro. Con todo, los últimos estudios de cada una se acercan a un consenso en algunos puntos:

     1. la importancia de la última redacción, exílica;

     2. había materiales predeuteronomistas amplios;

     3. tres etapas redaccionales: histórica, cultual y teológica

El debate actual se centra en el estudio de esos materiales predeuteronomistas. Se da por supuesto que no son continuación de documentos del Pentateuco (destacan los trabajos de Campbell y su discípulo O’Brien).

7.-Los Hechos de los Apóstoles.

El quinto libro del NT. se designa como acta Apostolorum que es el título con que aparece ya desde el siglo II. Pero no se sabe qué nombre le dio su autor. Hechos narra la vida de la primitiva Iglesia y su expansión.

Su autor es el mismo que el tercer evangelio, y puede entenderse como su continuación, y a la vez como una obra autónoma, de ahí que se hayan dado dos acercamientos a su estudio, uno en el marco general de toda la obra lucana y otro en un estudio “a se”. Hechos no aparece firmado por su autor, pero la tradición cristiana ha sido unánime en atribuirlo a Lucas. Esa tradición se refuerza por el mismo contenido del libro.

Algunos estudiosos fechan Hechos entre el año 62-63, por el final brusco tras la liberación de la primera prisión de San Pablo, pero al igual que el evangelio, Hechos no es una mera crónica, sino que tiene un trasfondo teológico. Desde una perspectiva teológica el final no es tan brusco, pues si se abre con el anuncio del Señor a sus Apóstoles de que serán testigos hasta los confines de la tierra, se entiende que se cierre cuando el autor considera que ya se ha cumplido esa promesa con la predicación de Pablo en Roma. Otros retrasan la composición hacia los años 70-80, pues el prólogo del evangelio supone un personaje de segunda generación que es el “joven” compañero de Pablo en el año 50, y que habría escrito cuando ya tenía cierta madurez.

Sobre el destinatario hay que aludir a lo mismo que el tercer evangelio.

 

Sobre la redacción se ha anotado que Lucas no fue testigo de los acontecimientos y que trabajó con fuentes en el evangelio. La situación es muy distinta en los Hechos, la razón se descubre de las llamadas secciones nos (que alude a que es él mismo testigo presencial) y del análisis del texto en sí mismo. Respecto de Hechos no tenemos otras fuentes para compararlo y ver el trabajo redaccional del autor.

Del análisis del texto en sí mismo se vislumbran las fuentes y su valor:

a) Los relatos son narraciones más o menos anecdóticas de acontecimientos en los inicios de la Iglesia.

 

b) Los sumarios son breves notas a modo de resumen, que narran una situación ordinaria.

 

c) Los discursos. Aparecen muchos y repiten generalmente unas mismas ideas: los planes de salvación de Dios y la llamada a los gentiles.

 

Conclusión: San Lucas trabaja con fuentes y estilos de distinta índole pero no parece copiarlas, sino que construye a partir de ellas una historia con una finalidad teológica.

El contenido doctrinal de Hechos es:

a) El evangelio del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es la figura unificadora de todo Hechos. Todo aparece movido por su acción.

b) El paralelismo Pedro-Pablo. Aparecen elementos homogéneos y en los primeros 12 capítulos aparece Pedro como centro y en los siguientes Pablo.

c) El paralelismo Jerusalén-Antioquía. Es un paralelismo similar al de Pedro y Pablo, sin que Jerusalén quede desplazada, pues se vuelve a ella después de cada movimiento de expansión.

d) Las fases de la salvación de los gentiles: de Pentecostés al concilio de Jerusalén y de éste, a la predicación hasta los confines de la tierra.

En este entorno doctrinal se enmarcan unas ideas doctrinales que sobresalen: la figura de Jesucristo, el Espíritu Santo, la Iglesia y el hombre como discípulo:

1. La persona de Jesucristo es de los temas más complejos por la variedad de matices con que se trata. Se puede decir que narra la historia de Jesús como una vida que se desarrolla según la voluntad de Dios en orden a la salvación. Jesús es centro y Señor de la historia, en quien se da la salvación. Jesús se reviste de dos aspectos: cristológico (como histórico) y soteriológico (en su aspecto salvífico).

2. El Espíritu Santo aparece como protagonista principal. Se designa con terminología muy variada: “Espíritu Santo”, “Espíritu de Jesucristo”, “Espíritu del Señor” o “Espíritu”. Su actuación es interior de modo permanente y universal. Es quien orienta la misión de la Iglesia.

3. La Iglesia es quien continúa la obra de Jesucristo, en ella se cumplen las profecías de Israel, es principio de comunión jerárquica. Aparece especialmente su expansión más que su vida interna. El nombre de Ecclesia designa la asamblea de los convocados, las comunidades y la proyección universal de los bautizados.

4. El hombre, el discípulo. El hombre aparece tratado de dos modos:

a) en cuanto que responde ante Jesús a través de la fe.

b) En cuanto que actúa como discípulo de Cristo: seguir a Cristo con una vida cristiana.

BIBLIOGRAFIA:

Nuevo Diccionario de catequética, pag. 1734

FRIES, HEINRICH, Teología Fundamental, Herder (Barcelona 1987)

Apuntes para el examen de Bachillerato de Teología.

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