I.-ACCIÓN Y PALABRA DE DIOS EN LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN

Tema 1

La revelación

ESQUEMA

1.-Concepto teológico de Revelación.

            1.1.-Dei Verbum (CV II).

2.-Dios revela su designio amoroso, con hechos y palabras.

3.-Etapas de la Revelación.

            3.1.-En el Antiguo Testamento.

            3.2.-En el Nuevo Testamento.

            3.3.-Cristo, culmen y centro de la Revelación. (DV 2)

                       3.3.1.-Mediador de la Revelación.

                       3.3.2.-Revelación plena de Dios.

                                   3.3.2.1.-Encarnación.

                                   3.3.2.2.-Cruz y Resurrección.

4.-Signos de credibilidad de la Revelación.

            4.1.-Cristo.

            4.2.-La Iglesia.

5.-La revelación como Palabra de Dios que dirige al hombre.

            5.1.-La Revelación como Palabra.

            5.2.-La Revelación como relación interpersonal.

            5.3.-La Revelación como encuentro y lugar de comunión.

            5.4.-La Revelación como presencia nueva de Dios en el mundo.

6.-Formas de Revelación de Dios.

            6.1.-Revelación general: presencia secreta de Dios en la historia.

                       6.1.1.-La preparación cristiana en la historia humana.

                       6.1.2.-La preparación evangélica en el Antiguo Testamento.

                       6.1.3.-La manifestación natural de Dios.

                       6.1.4.-La Revelación divina e interior de Dios.

            6.2.-Revelación específica: presencia de Dios por Cristo en la Iglesia.

                       6.2.1.-Jesucristo presente en la Iglesia.

                       6.2.2.-La Sagrada Escritura, transmitida por la Iglesia.

7.-Resumen histórico del significado de la palabra Revelación.

            7.1.-Patrística.

            7.2.-Escolástica medieval.

            7.3.-Reforma protestante.

            7.4.-Contrarreforma.

            7.5.-Ilustración.

            7.6.-Periodo entre guerras.

            7.7.-Concilio de Trento y Vaticano I.

            7.8.-Concilio Vaticano II y Dei Verbum.

DESARROLLO:

1.-Concepto teológico de Revelación.

 

Es la manifestación que Dios hace de Sí mismo y de sus planes de salvar al hombre, para que el hombre se haga partícipe de los bienes divinos, que superan totalmente su inteligencia. También se puede definir como auto comunicación de Dios a los hombres.

El concepto de Revelación designa y unifica una realidad múltiple si se tienen en cuenta las formas en que Dios se ha comunicado a los hombres. Partiendo de cómo ha tenido lugar y es nombrada esa revelación en la Sagrada Escritura, y la manera en que ha sido comprendida y descrita en la Tradición, en el Magisterio y en la reflexión teológica a lo largo del tiempo, a la luz del Concilio Vaticano II en el que ha confluido el trabajo teológico y la enseñanza magisterial anterior, podemos explicitar completamente el concepto de revelación.

Revelación viene del latín re-velare y significa descubrir algo. Cabe distinguir entre Revelación activa (palabra proferida por Dios) y Revelación pasiva (contenido). Según el medio, puede ser inmediata o mediata; según el receptor, pública o particular; la Revelación puede ser también natural o sobrenatural.

En el A.T. se entiende por Revelación, la palabra (dabar) de Dios dirigida a Israel a través de la historia; está cargada de dinamicidad y pide obediencia, llevando al hombre a la acción. El punto central de la Revelación es la Alianza, la cual se convierte en la Palabra de Dios por excelencia, plasmada en la Ley y meditada como Sabiduría.

La Revelación es la manifestación libre de Dios al hombre y a la historia; manifestación gratuita y nueva que lleva al hombre y lo invita a la fe, "fundamento y fuente de toda justificación" (Trento).

            1.1.-Dei Verbum (CV II).

Es la manifestación que Dios hace de Sí mismo y de sus planes de salvar al hombre, para que el hombre se haga partícipe de los bienes divinos, que superan totalmente su inteligencia. (DV 6) También se puede definir como auto comunicación de Dios a los hombres. Consta de palabras y hechos intrínsecamente conexos.

 

2.-Dios revela su designio amoroso con hechos y palabras.

 

Dios, movido por el amor, muestra a un amigo -el hombre- el misterio de Dios. La revelación está en relación esencial con la salvación. (DV 2)

Por amor, Dios se ha revelado y se entregado al hombre. De este modo da una respuesta definitiva y sobreabundante a las cuestiones que el hombre se plantea sobre el sentido y la finalidad de su vida.

Dios se ha revelado al hombre comunicándole gradualmente su propio Misterio mediante obras y palabras.

La revelación responde a un plan -una economía- que consta de palabras y hechos, intrínsecamente conexos entre sí que manifiestan la bondad y sabiduría de Dios: “las obras que Dios realiza en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y las realidades que las palabras significan; a su vez las palabras proclaman las obras y explican su misterio” (DV 2).

Este designio comporta una "pedagogía divina" particular: Dios se comunica gradualmente al hombre, lo prepara por etapas para acoger la Revelación sobrenatural que hace de sí mismo y que culminará en la Persona y la misión del Verbo encarnado, Jesucristo. (CIC 53). Esta autocomunicación tiene su plenitud en Cristo, “mediador y plenitud de toda la revelación” (DV 2)

La revelación, al tener lugar por medio de palabras y hechos intrínsecamente unidos, se da una analogía con los sacramentos, en los que también hay palabras y hechos que, unidos, realizan la salvación por la gracia. Por eso se habla del carácter sacramental de la revelación. Hay entre las palabras y los hechos una coherencia que, cuando se convierte en unidad, sirve para expresar el misterio de Dios.

a) Se puede establecer históricamente el hecho de la Revelación, de la intervención de Dios en la historia, del hecho de una palabra inteligible para todo el hombre, pues Dios quiere que todos los hombres se salven (1Tim 2,4).

Por ello, Dios se hace cognoscible a todo hombre: Revelación natural por la creación (Rom 1, 19-20 y CVI), irrumpiendo en su vida y llamándolo a su seguimiento salvífico.

Se precisa en este tema un presupuesto base: la concepción de la historia. La Revelación cristiana, no se entiende sino dentro de una historia comprendida como Historia de la Salvación. En efecto, la historia es teleológica (partiendo de un origen: creación, tiende a un fin o consumación; es un proceso del que Dios es dueño y en el cual entra) y cristocéntrica, pues "el Redentor del hombre, Jesucristo, es el centro del cosmos y de la historia" (JPII, Redemptor Hominis 1).

Para salvar a los hombres, movido por su amor, Dios decidió manifestarse personalmente a nuestros primeros padres y, después de la caída, a los patriarcas y profetas, adoctrinándolos en orden a la venida del Salvador (DV 3). En Cristo coinciden plenamente Revelación y Salvación.

La historia es el lugar de la Revelación, pero no por ello se identifican, pues la Revelación se da en un proceso discontinuo y progresivo, "...con hechos y palabras intrínsecamente conectados entre sí...; las obras que Dios realiza en la historia de la Salvación manifiestan y confirman la doctrina y los hechos significados por las palabras; las palabras, a su vez, proclaman las obras y esclarecen el misterio contenido en ellas" (DV 2).

b) Decimos que la Revelación es un “misterium fidei”, porque es una acción de Dios, sobrenatural y misteriosa, que no se acaba de entender del todo.

En efecto, mediante hechos y palabras, Dios revela no sólo verdades naturalmente cognoscibles (CVI), sino también misterios, verdades que el hombre es incapaz de conocer por sí mismo sin poseer el espíritu de Dios que enseña lo que Él mismo ha manifestado (1Cor 2,12), y que incluso después de la Revelación quedan ocultas (CVI). Por ello, hay que mostrar la "obediencia de la fe" (Rom 16), violentando la inteligencia (pues no hay evidencia), pero no en contradicción con ella, pues así lo dispuso Dios para que "todo el mundo, escuchando el mensaje de la salvación, crea; creyendo, espere, y esperando, ame" (DV 1).

3.-Etapas de la Revelación.

 

             3.1.-En el Antiguo Testamento.

Más allá del testimonio que Dios da de sí mismo en las cosas creadas, se manifestó a nuestros primeros padres. Les habló y, después de la caída, les prometió la salvación (Gen 3, 17), y les ofreció su alianza.

Dios selló con Noé una alianza eterna entre Él y todos los seres vivientes (Gen 9, 16). Esta alianza durará tanto como dure el mundo.

Dios eligió a Abraham y selló una alianza con él y su descendencia. De él formó a su pueblo, al que reveló su ley por medio de Moisés. Lo preparó por los profetas para acoger la salvación destinada a toda la humanidad.

            3.2.-En el Nuevo Testamento.

Dios se ha revelado plenamente enviando a su propio Hijo, en quien ha establecido su alianza para siempre. El Hijo es la Palabra definitiva del Padre, de manera que no habrá ya otra Revelación después de El.

             3.3.-Cristo, culmen y centro de la Revelación (DV 2)

En Cristo las palabras y los hechos llegan a su identificación: Él es el verbo hecho carne, habla palabras de Dios y lleva a cabo la obra de la salvación.

"Con su entera presencia y manifestación personal, con palabras y obras, señales y milagros, sobre todo con su resurrección gloriosa de entre los muertos, y finalmente con el envío del Espíritu de verdad, Jesucristo completa la Revelación y confirma con el testimonio divino que Dios vive con nosotros para liberarnos de las tinieblas del pecado y de la muerte y resucitarnos a la vida eterna" (DV 4).

En el Cristianismo, el cauce fundamental de la Revelación no es una doctrina, una escritura, un código de leyes o un culto litúrgico, sino una persona concreta, Jesús de Nazaret, Hijo de Dios. Y el contenido más importante es la creación de una nueva comunión de vida con Dios, una comunión que produce santidad y triunfo sobre la muerte.

Jesucristo es la Segunda Persona de la Trinidad y es además un acontecimiento histórico. "Llegada la plenitud de los tiempos, envió Dios a su hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva" (Gál 4,4).

La Revelación de Dios en Jesucristo tiene carácter único y definitivo. En Jesús, Dios ha dicho todo lo que quería decir a los hombres, y no tiene más cosas que añadir. Este hecho incomparable ha movido a muchos a hablar del carácter absoluto del Cristianismo, no como invención última de la inteligencia y de los recurso religiosos humanos, sino como máxima expresión de la verdad y de la misericordia y amor divinos.

La convicción sobre el carácter insuperable de la revelación de Dios en Jesús se recoge con gran frecuencia en el NT. El Padre "se lo ha entregado todo a Jesús" (Heb 1,2). Jesús es "la imagen de Dios invisible" (Col 1,15). Quiso Dios "habitar con toda su plenitud" (Col 1,19). En Génesis es la Palabra encarnada, que estaba con Dios desde el principio, es decir, desde toda la eternidad (cfr. 1, 1-18).

Estas afirmaciones significan además que Jesucristo es el Mediador insustituible entre Dios y los hombres: "Hay un solo Dios y un único mediador entre Dios y los hombres: un hombre, que es Jesucristo" (1Tim 2,5). Por su condición a la vez divina y humana, Jesús es el único ser capaz de reconciliar a los hombres y al mundo con Dios.

En Jesucristo se manifiesta plenamente el amor del Padre, y Jesús anticipa en su Resurrección gloriosa la salvación y el destino eterno de los elegidos. "Jesucristo es a un tiempo mediador y plenitud de toda la Revelación" (DV 2). Sabemos que la palabra no puede separarse de la persona que habla. Es diálogo e implica una manera de estar presente la persona misma. Como la palabra de Cristo es una palabra de testimonio, nos pone en presencia del mismo Cristo en cuanto testigo, y constituye por tanto de modo intrínseco una invitación a la fe.

            3.3.1.-Mediador de la Revelación.

Cristo es el revelador y revelación de Dios:

-Revelador (mediador de la revelación):  Cristo es revelador de Dios, mediador perfecto de la revelación por ser Dios eterno y hombre perfecto. Él realiza las obras de Dios, habla de lo que ha visto; conoce a Dios y sabe lo que hay en el hombre. La mediación de Cristo es ya revelación del misterio íntimo de Dios, del Dios Trino. 

-Revelación plena de Dios:  El misterio de Dios es, principalmente, el misterio del Padre, Deus absconditus , a quien nadie vio jamás (Jn 1, 18). Cristo revela al Padre en cuanto que es el Hijo -”Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre” (Jn 8, 25) “y el Verbo eterno” (Jn 1, 1-18). El es la Imagen, la Palabra de Dios, Palabra de amor que, desde dentro de la Trinidad, revela el misterio de Dios.

                       3.3.2.-Revelación plena de Dios.

                                    3.3.2.1.-Encarnación.

La encarnación culmina la autocomunicación de Dios: es la base de la revelación y la razón para creer en ella. Además en Cristo se revela el misterio del hombre. 

                                   3.3.2.2.-Cruz y Resurrección.

La Cruz y resurrección es momento culminante de la revelación salvífica: manifiesta el poder de Dios sobre la muerte y hasta qué punto Dios ama a los hombres.

4.-Signos de credibilidad de la Revelación. 

 

Credibilidad es la propiedad de la revelación por la que a través de signos ciertos aparece acreditada como realidad digna de ser creída.

Cabe hablar de signos (relación al conocimiento), o motivos (a la voluntad) o criterios (al juicio), de credibilidad.

"Cristo recorrió las ciudades y aldeas curando todos los males y enfermedades, como prueba de la llegada del Reino de Dios" (Ad Gentes 12; cfr. Lumen Gentium, 5). Como el acto de fe es razonable y libre, no es admisible ni el fideismo ni el racionalismo. Los signos de credibilidad, en cuanto remiten a la Revelación, sólo son comprensibles por aquellos que pueden conocer su significado; lo cual radica en la exposición del hombre que, por naturaleza, está abierto al trascendente y espera de algún modo la salvación. "Los signos, pues, no se dirigen sólo a la faz sensible, sino a la luz interior del corazón” (Lc 11,34) (Pié i Ninot).

Dios se suele manifestar al hombre mediante signos que acrediten su veracidad y alianza (zarza ardiendo, circuncisión, etc.), uniendo a una señal un significado. A veces, es el mismo hombre quien pide signos a Dios (a Cristo).

Las condiciones de un signo deben ser:

a) que sea cierto en sí (su certeza no debe apoyarse en la fe)

b) que sea por una especial intervención de Dios

c) que sea cierta su significación para confirmar la Revelación

Se pueden sistematizar los signos de credibilidad en dos grandes grupos: Cristo y la Iglesia. Ambos se presentan al hombre realizados como milagros, profecías y santidad. 

            Milagros

Son "hechos divinos... que, mostrando luminosamente la omnipotencia y ciencia infinita de Dios, son signos certísimos y acomodados a la inteligencia de todos, de la R. divina" (CVI). Son fenómenos "praeter ordinem naturae" (Sto. Tomás). Posee una triple función:

- dispositica: significa el acercamiento amoroso de Dios, disponiendo el alma a la audición de la Buena Nueva;

- confirmativa: acredita al testigo y autoriza su palabra; es signo de aprobación divina;

- simbólica: es la dimensión carnal del mensaje espiritual; milagro y Revelación son como las dos caras (visible e invisible) del misterio.

Profecía

Misma definición que milagro en CVI. Es signo del cumplimiento de las Escrituras Sagradas.

            4.1.-Cristo.

Cristo es el signo definitivo de credibilidad de la revelación, ya que sólo gracias a su referencia los demás signos, motivos o razones se constituyen como tales. Con esto no se quiere negar que los demás signos particulares no tenga fuerza significativa propia, la tienen, pero han de conducir siempre al signo último: Jesucristo. En la persona de Cristo destacan su santidad, autoridad, sublimidad de su doctrina, cumplimiento de las profecías y milagros. El hecho más importante es la resurrección, pues "si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación, vana es nuestra fe" (1 Cor 15,14).

En la apologética, se muestra primero la historicidad de los Evangelios. Sobre Jesucristo hay tanto fuentes bíblicas, como extrabíblicas (Tácito, Flavio Josefo, apócrifos, etc.).

Los criterios de historicidad, son: testimonios de fuentes distintas sobre lo mismo, contexto geográfico acorde, conformidad del núcleo del Evangelio con el mensaje de salvación. 

            4.2.-La Iglesia.

La Iglesia, junto con Cristo y por su unión con él es calificada como el signo total: Cristo en la Iglesia. En ella encontramos los signos particulares de milagro, profecía, santidad, fecundidad, propagación, estabilidad, más las notas de la Iglesia.

La única explicación a estos hechos, es el origen y misión divinos de la Iglesia, quien, por voluntad de Dios, es la única vía de salvación para los hombres. 

5.-La Revelación como Palabra de Dios que dirige al hombre.

 

Podemos adentrar en el significado de la Revelación entendiéndola como palabra, encuentro y presencia nueva y especial de Dios en el mundo. 

            5.1.-La Revelación como Palabra.

La palabra es la acción por la cual una persona se expresa y se comunica. Podemos distinguir un triple aspecto de la palabra humana:

- La palabra que expresa un contenido = Dios (primera persona)

- La palabra que interpela, provoca respuesta = Jesús (segunda persona)

- La palabra que se automanifesta = Espíritu Santo (tercera persona)

Tres grandes dimensiones bíblicas de la Palabra de Dios:

- Dinámica: crea y actúa haciendo signos en el cosmos y en la historia personal y colectiva

- No ética: revela y enseña desde la ley y sabiduría hasta las Bienaventuranzas y Padre Nuestro.

- Personal: se autocomunica de una manera máxima en Jesucristo.

La historia de la Salvación es la Historia de la Palabra, que comienza en la madrugada de la creación: “Cuando Dios dijo: ...", y es en la Palabra hecha hombre que llega a la plenitud de significado. 

Por ello se definió la Revelación en el CVI, como "locutio Dei ad homines"; y en el CVII, se empieza a hablar de ella diciendo: "Dei Verbum...". 

            5.2.-La Revelación como relación interpersonal.

La Palabra siendo encuentro supone un yo que habla y un tú que escucha. La palabra se hace realidad en la relación interpersonal, que pide tres condiciones:

- Respectividad: alteridad, libertad.

- Reciprocidad: relación constituida por dos libertades; capacidad de respuesta.

- Intimidad: esta relación afecta el ser de las personas que intervienen. Llegando a un nosotros experimentado en la amistad y en el amor.

            5.3.-La Revelación como encuentro y lugar de comunión.

No es extraño que en la Biblia se utilice el término de relación personal para caracterizar la Revelación de Dios. En Jesucristo esta relación interpersonal llegará a la plenitud. Jesucristo es el Emmanuel, Dios con nosotros. Encontrarse y relacionarse con Jesucristo será a la vez encontrarse con Dios y con los hombres. "Dios habla a los hombres como amigos suyos, movido por su gran amor y habita con ellos invitándoles a comunicarse con ellas ya estar con Él" (DV 2). 

            5.4.-La Revelación como presencia nueva de Dios en el mundo.

Una comunicación viva, que interpele, requiere una presencia. La presencia personal de Dios esbozada en el Tabernáculo y prometida en el Emmanuel, es la "Presencia Encarnada..., plena y totalmente humana" (de Lubac), manifestada en Cristo, quien manifiesta plenamente el hombre al propio hombre (GS 22).

Cristo, "Camino, Verdad y Vida" (Jn 14.6), es centro y culmen de la Revelación: Palabra verdadera, Encuentro Dios-hombre, Camino que muestra y lleva al Padre.  

Jesucristo es la automanifestación de la presencia de Dios en el mundo. Se trata de una presencia nueva y cualificada, presencia gratuita y sorprendente, presencia a la que el hombre se siente orientado tendencialmente. Se trata de una presencia especial, nueva, ya que afecta el mundo y la historia de los hombres de forma totalmente peculiar.

6.-Formas de Revelación de Dios.

 

            6.1.-REVELACIÓN GENERAL: presencia secreta de Dios en la historia.

Dios quiere salvar a todos los hombres, por eso le dio desde el principio la capacidad para recibir la revelación divina. Si bien, el hombre tiene libertad para rechazar la Revelación.

                       6.1.1.-La preparación cristiana en la historia humana.

La Iglesia anuncia Jesucristo a todos, que es la plenitud de los tiempos y la culminación de todo lo bueno que hay en toda religión y al mismo tiempo su realización plena. Las mismas religiones se pueden convertir en pedagogas que acompañen al hombre hacia el Cristo. 

                        6.1.2.-La preparación evangélica en el Antiguo Testamento.

El Antiguo Testamento es la base del Nuevo Testamento. El cristianismo en ningún momento quiere abolir ninguna letra de la ley, en todo caso cumplirla y completarla. La Antiguo Testamento se encuentra en un dinamismo orientado hacia el Nuevo Testamento para adquirir en él su plenitud y su completo desarrollo. 

                       6.1.3.-La manifestación natural de Dios.

El hombre es creado a imagen y semejanza de Dios, y por ese motivo puede adquirir una cierta idea de Dios. Si el hombre da un vistazo a la realidad se hará la pregunta por su fundamento y podrá conocer la manifestación de Dios como misterio infinito y fundamento último de la realidad, manifestación que puede llamarse revelación natural.

Por esta revelación natural llegaremos a lo que llamamos realidad fáctica de Dios, dada no tanto como respuesta, sino como pregunta, a través de la cual no llegaremos a averiguar cómo es realmente la relación del hombre con Dios, ni que espera Dios del hombre.

El hombre puede acceder al conocimiento natural de Dios por la revelación y conocer todo aquello que por la razón no puede entender (DV 6). 

                       6.1.4.-La Revelación divina e interior de Dios.

Con la revelación Dios se manifiesta todo lo que queda oscuro a la razón: La realidad interna de Dios y su relación personal y libre con el hombre y la historia. Además, de esta revelación Dios no sólo manifiesta cosas de Él, sino que se automanifiesta, se da absolutamente y se convierte en la presencia cercana y absoluta de Dios a los hombres.

Dios dispone en el hombre la capacidad permanente de estar abierto a esta revelación.

La automanifestación de Dios en Jesucristo como presencia cercana a los hombres transforma la conciencia del hombre que escucha en tanto que modifica su horizonte último. Esta revelación divina es lo que llamamos "gracia" o don de Dios.

            6.2.-REVELACIÓN ESPECÍFICA: presencia de Dios por Cristo en la Iglesia.

La Revelación llega a su punto culminante en Jesucristo, como comunicación gratuita de Dios al hombre. 

                       6.2.1.-Jesucristo presente en la Iglesia.

La plenitud de la Revelación en Jesucristo, se nos hace presente en la Iglesia y a través de ella. Jesucristo es el misterio central que la Iglesia anuncia. La presencia de Jesús en la Iglesia, lo llena todo.

La Iglesia tiene la fuerza y ​​la luz de la misión de Jesucristo, porque Él está en medio de la Iglesia. Jesucristo le ha encomendado la hermosa tarea de transmitir a los hombres la Palabra viva de Dios a través de la predicación. Esta predicación, como acción y enseñanza, se llama Tradición. A través de esta Tradición la Palabra de Dios recorriendo los siglos y es a la vez la expresión de la presencia actual de Cristo revelada en la Iglesia (DV 7-10).

El CVII, enseña que "la Iglesia es en Cristo como un sacramento o señal e instrumento de la íntima unión con y de la unidad de todo el género humano" (DV 10). 

                       6.2.2.-La Sagrada Escritura, transmitida por la Iglesia.

La Iglesia está al servicio de la Palabra de Dios y vive de ella. La Escritura no puede existir sin la Iglesia. Pese digamos que los autores del Nuevo Testamento recibieron personalmente el don de la inspiración, debemos afirmar que sólo recibiremos el Espíritu del Señor dentro del cuerpo de la Iglesia. En este sentido podemos afirmar que la Iglesia es la autora de los libros sagrados.

Resumiendo diremos que la revelación general es la Presencia secreta de Dios en la historia de la humanidad, en la que Dios se automanifiesta modificando el horizonte último del hombre. Y la revelación particular es la traducción de esta presencia secreta de Dios en una presencia explícita por Jesucristo en la Iglesia.

7.-Resumen histórico del significado de la palabra Revelación. 

Revelare: hacer conocer aquello que estaba escondido.

            7.1.-Patrística.

Acción de Dios que ilumina el mundo. Anticipación de la visión eterna de Dios. 

            7.2.-Escolástica medieval.

Doctrina que da respuesta a Dios-Hombre-Universo. 

            7.3.-Reforma protestante.

Dios ofrece la salvación y la justificación a los pecadores gracias a los méritos de Jesucristo. 

            7.4.-Contrarreforma.

Recuperan la revelación cuerpo doctrinal de la Iglesia y derivado de la Escritura y la Tradición. 

            7.5.-Ilustración.

Emergencia del Espíritu Absoluto en la historia. 

            7.6.-Periodo entre guerras.

Afectada por el existencialismo. La cruz y Resurrección son la máxima Revelación.

            7.7.-Concilio de Trento y Vaticano I.

Trento reafirma la revelación en las Escrituras y la Tradición de la Iglesia. El evangelio. El objetivo de la fe es el Evangelio. Es sintomático que no diga revelación. El Evangelio es origen de toda verdad cristiana y norma de costumbre. Arrastra el influjo medieval de ver la Revelación como el origen divino de la fe y no su contenido.

El Concilio Vaticano I suprime la expresión de Trento y crea la: “revelación sobrenatural”: conjunto de misterios contenidos en la Palabra de Dios transmitida a la Iglesia. Habla en la constitución Dei Filius de la revelación sobrenatural y como ésta es el objeto de la fe. Por tanto, ya se entiende por revelación la doctrina, el contenido de la fe misma. Se define lo que es revelación sobrenatural: aquel conjunto de misterios contenidos en la Palabra de Dios y propuestos por el magisterio. El sobrenatural es entendido como sobreañadido.

            La teología moderna de la revelación afirmaba que se podía tener un conocimiento natural de Dios por una parte, y que la Verdad misteriosa estaba garantizada por la autoridad de la Escritura y de la Iglesia (concepción extrincesis­ta).

            - Este concilio no habla de la revelación natural, sino que la reconoce de forma implícita como otra posibilidad de conocimiento sobre Dios. A Dios se le puede conocer por la razón, a través de la creación y por la "analogía entis" (DS 3004, FIC 39).

            - La revelación sobrenatural es el nivel concreto en el que se ha dado la revelación. Es imprescindible para llegar al conocimiento de Dios sin negar la libertad humana. Se connota la gratuidad del acto (DS 3005, FIC 40).

            7.8.-Concilio Vaticano II y la Dei Verbum.

La define como encuentro y automanifestación de Dios en la Historia de la Salvación de la cual Jesús es plenitud. La revelación tiene un carácter más personal. Jesús es el gran protagonista.

La Dei Verbum remarca:

            -Se revela a sí mismo.

            -Se comunica con gestos y palabras.

            -Cristo mediador supremo y plenitud de la Revelación.

            -El hombre tiene la posibilidad de conocer a Dios no solo por las cosas creadas, sino porque Dios se automanifiesta a las criaturas.

El documento principal a este respecto es la Dei Verbum. Se asume Trento y se precisa el Vaticano I en lo referente a la relación Evangelio-Verdad Salvadora, se subordina a Cristo, que es plenitud de la revelación y se suprime la categoría sobrenatural. Se comprende la revelación: como automanifestación de Dios en la Historia de Salvación de la que Cristo es plenitud.

            - Objeto de la revelación. Es gratuita y por iniciativa divina. Dios revela el misterio de su voluntad y se revela a sí mismo. Todo ello se cumple en Cristo que otorga un nuevo conocimiento sobre Dios y el "misterio voluntatis" de salvación.

            - Naturaleza de la revelación. Es dialógica y se define por la analogía de la palabra. La visión está destinada para después de la muerte. Ahora es la palabra la que introduce al hombre en la comunicación del Amor divino. Esta comunicación se da en la historia a través de la encarnación y así la revelación es:

                       - histórica en palabras y acciones.

                       - sacramental en la unión entre palabra y acción.

            - Articulación cristológica. Cristo es a la vez el revelador de Dios como trinidad y el mediador de esa revelación. A la par revela el misterio del hombre. Es la plenitud por ser él lo revelado y el revelador.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

Youcat, 7-10

Catecismo de la Iglesia Católica, 54-73

IZQUIERDO URBINA, CÉSAR, Teología Fundamental

FRIES, HEINRICH, Teología Fundamental, Herder (Barcelona 1987) pp. 195-401

Constitución dogmática "Dei Verbum". En especial el capítulo II.

LATOURELLE, R., Teología de la revelación, (Salamanca 1985). Para la parte bíblica pp. 17-86; para la relación Iglesia - revelación pp. 505-525.

PIÉ I NINOT, S., Tratado de Teología Fundamental, (Salamanca 1989). Para la cuestión dogmática pp. 143-150; para las formas de revelación pp. 173.

Apuntes para el examen de Bachillerato de Teología.

Tesis de Bachillerato Mallorca.

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